El alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández Suárez, y su hijo, Luis Carlos Hernández, están involucrados en un escándalo nacional por un presunto acuerdo de corretaje, es decir una especie de ‘lobby’ vinculado al proceso de adjudicación de un contrato para el tratamiento de tecnología alternativa con el manejo de los residuos sólidos en El Carrasco.