Más de 150 venezolanos se encuentran ubicados en el parque García Rovira de la ciudad de Bucaramanga en busca de ayudas que les permita mejorar su situación.

Estas personas duermen y realizan sus necesidades fisiológicas a la intemperie y con las dificultades que esto acarrea.

Dentro de sus peticiones se encuentran un empleo estable y un trato digno por parte de los transeúntes que los tildan de ladrones y malandros.