Con el fin de conocer cuál es el panorama actual del espacio público en la ciudad, estudiantes de periodismo de la Universidad Autónoma de Bucaramanga se dieron a la tarea de recorrer tres de los puntos más habitados por vendededores ambulantes: Centro, Real de Minas y Cabecera.

Hace casi 20 años, para dar solución al fenómeno de los vendedores informales que invadían el espacio público en el centro de la capital santandereana, el mandatario de la época, Luis Fernando Cote Peña, concibió la construcción del Centro Comercial Feghali. A la luz de hoy la mayoría de los locales del escenario comercial están vacíos y en las calles del corazón de la ‘ciudad bonita’ persiste la problemática. (Vea análisis sobre esta problemática en 2014)

ASVAEN, acierto para organizar ambulantes en la Calle de Los Estudiantes

Al tiempo que se implementó la creación del Centro Comercial Feghali, hace 18 años se fundó en la ciudad la Asociación de Vendedores Ambulantes, ASVAEN. Esto con el fin de organizar a los comerciantes informales del sector conocido como la Calle de los estudiantes en la Ciudadela Real de Minas.

A pesar de que desde entonces los vendedores siguen estando al aire libre, la asociación ha puesto orden a través de la implementación, entre otras cosas, de carnés y capacitaciones periódicas para los comerciantes miembros. Esto ha contribuido a tener la situación controlada en este sector y ha evitado que los diferentes negocios sean vistos como invasores del espacio público.

Cabecera: el punto de discordia para las ventas ambulantes

Aunque el sector de Cabecera del Llano es uno de los más prestigiosos y concurridos de Bucaramanga debido a su actividad comercial, este también cuenta con la presencia de diversas ventas ambulantes que cada vez son más frecuentes. Este sector no cuenta con ningún tipo de regulación para esta actividad informal, por lo que los conflictos entre los vendedores, que reclaman su derecho legítimo al trabajo, y las autoridades policiales son constantes.